Adquisición y experiencia
Tener más productos no siempre ayuda a elegir
Entrás a una tienda y tenés cien opciones. El negocio puede sentir que te está dando libertad. Vos quizás sentís que te está dejando solo.
En 2022 escribí sobre esto y usé un ejemplo sencillo: las sugerencias de la carta en un restaurante. En una tienda online, una selección llamada «Nuestros preferidos» puede cumplir una función parecida.
No porque menos opciones sean siempre mejores. Porque mostrar no es lo mismo que ayudar a elegir.
El catálogo interno no tiene por qué ser el recorrido del comprador
La empresa conoce sus líneas, modelos y códigos. Una persona que entra por primera vez puede no conocer nada de eso.
Si la clasificación solo tiene sentido para quienes trabajan ahí, el comprador tiene que aprender nuestro idioma antes de encontrar algo.
Pensaría también en situaciones de uso. Qué busca alguien que compra por primera vez, qué necesita comparar y qué diferencias le importan de verdad.
Recomendá con un motivo
Una selección puede ser útil si explica por qué existe. «Para espacios chicos» orienta de una manera distinta que «Destacados». Lo mismo pasa con una comparación que señala para quién tiene sentido cada alternativa.
No llamaría «lo más vendido» a una selección que no sale de ventas reales. La ayuda pierde valor si el criterio es solamente una excusa para empujar stock.
Escuchá las preguntas que se repiten
Si te preguntan una y otra vez cuál elegir, quizás falta una explicación que podrías poner cerca de los productos.
Esa sería mi primera prueba: resolver una duda frecuente con una selección o comparación clara y observar si efectivamente ayuda.
Una buena tienda no necesita mostrar menos por obligación. Necesita que la persona pueda encontrar una razón para elegir sin convertirse en experta en nuestro catálogo.