Adquisición y experiencia
¿Te están buscando o primero tenés que explicar por qué existís?
No es lo mismo vender algo que la gente ya está buscando que vender algo que todavía no sabe que necesita.
En un hilo de 2021 planteé esa diferencia para pensar la publicidad. Hoy rescataría la pregunta antes que la receta de plataformas: ¿la persona ya sabe qué quiere comprar o primero necesita entender para qué le serviría?
Imaginemos dos situaciones. Alguien necesita reemplazar una pieza que se rompió. Otra persona descubre un accesorio que resuelve una incomodidad a la que ya se había acostumbrado. En ambos casos podría haber una compra, pero el trabajo de comunicación es distinto.
Resolver una búsqueda
Cuando la necesidad está clara, ayudaría a comprobar compatibilidad, disponibilidad, precio y condiciones. No hace falta contar toda la historia de la categoría si la persona está intentando resolver algo concreto.
Eso no elimina la marca ni la confianza. Cambia qué información pondría primero.
Hacer visible una posibilidad
Cuando la propuesta es nueva para quien la ve, quizá necesite mostrar el problema, el uso y la diferencia. Una demostración puede explicar mejor que una lista de características.
La pregunta es si la persona entiende qué cambiaría en su vida. No solamente si el anuncio le parece lindo.
No son dos cajones cerrados
Un mismo producto puede encontrarse con personas en situaciones diferentes. Algunas ya lo conocen; otras necesitan descubrirlo. Y un canal puede servir para más de una función.
Por eso no convertiría esta distinción en «producto de un tipo, plataforma obligatoria». La usaría para diseñar el mensaje y decidir qué necesito comprobar.
Antes de discutir formatos, preguntaría qué sabe hoy el comprador. Esa respuesta ayuda a entender cuánto tenemos que explicar y qué tendría sentido mostrarle después.