Para pensar el negocio
Marketplace y tienda propia: no lo pienso como una elección de un solo canal
En 2021 escribí una idea bastante simple: vendé por marketplace y también construí tu tienda. No porque una opción fuera buena y la otra mala, sino porque depender de una sola puerta de entrada te deja con pocas alternativas.
Tiempo después volví sobre el tema: Mercado Libre es un canal de venta. Importante para muchos negocios, pero no tiene por qué ser la única manera de vender.
No lo pienso como una discusión sobre qué plataforma gana. Me interesa qué negocio estás construyendo alrededor de esos canales.
Un canal te aporta cosas y también te exige cosas
Un marketplace puede acercarte a personas que ya están buscando productos. También establece condiciones para participar: reglas, costos y una experiencia de compra que no controlás por completo.
Eso no lo convierte en un mal canal. Significa que necesitás entender qué te aporta y qué te exige.
La pregunta no sería solamente cuánto te cobra. También qué trabajo resuelve, qué ventas te ayuda a conseguir y cuánto te deja operar ahí.
Mirar una comisión aislada no alcanza para comparar modelos distintos.
Abrir una tienda no crea demanda automáticamente
Tener un canal propio tampoco resuelve todo. La tienda necesita que alguien llegue, entienda la propuesta, confíe y quiera comprar.
Hay que trabajar la marca, el contenido, la experiencia y las maneras de atraer personas. Y seguir atendiendo, entregando y resolviendo problemas después de cada venta.
Si abrís una tienda pensando que vas a vender lo mismo simplemente porque ya no estás dentro del marketplace, te falta una parte de la cuenta: cómo vas a conseguir esas compras.
El canal propio no es un atajo para evitar el trabajo. Es otra forma de organizarlo.
Tener una web no elimina todas las dependencias
Podés tener tu tienda y depender casi por completo de una plataforma publicitaria para traer visitas. Cambió la infraestructura, pero seguís concentrando buena parte de la adquisición en un intermediario.
Por eso, cuando hablo de construir algo propio, no me refiero solamente al dominio. Me refiero también a desarrollar una marca que la gente recuerde y formas de mantener una relación directa, con permiso de las personas.
No ocurre de un día para el otro. Y no obliga a dejar de usar publicidad ni marketplaces.
Diversificar no significa estar en todos lados
Sumar canales también suma trabajo. Hay que mantener información, coordinar stock, atender consultas y entender qué está pasando en cada lugar.
No abriría cinco canales para poder decir que estoy en cinco canales. Buscaría que cada uno tenga una función y que la operación pueda acompañarlo.
Antes de sumar otro, me preguntaría:
- ¿A qué personas me permite llegar?
- ¿Qué costos y tareas agrega?
- ¿Qué queda de las ventas después de esos costos?
- ¿Qué pasaría si mañana dejara de funcionar como espero?
Construí alternativas mientras aprovechás lo que funciona
Si un marketplace te funciona, no necesitás abandonarlo para empezar a construir una tienda. Y si ya vendés desde tu web, sumar otro canal puede tener sentido si responde a un problema concreto.
La combinación depende del negocio, no de una preferencia por una plataforma.
Mi idea sigue siendo esa: aprovechar los canales que sirven sin dejar todo el negocio atado a uno solo. Construir alternativas te da más opciones para decidir.