Contenido y criterio
Mi prueba para una idea de contenido: ¿alguien la contaría en una cena?
En 2022 escribí que, cuando pienso en buen contenido, imagino algo que alguien le sacaría un screenshot para compartir o que contaría en medio de una cena.
Me sigue gustando como pregunta creativa. No como reemplazo de todas las métricas, sino como una manera de salir de «tenemos que publicar algo».
¿Qué se llevaría una persona de esto? ¿Por qué querría pasárselo a otra?
El formato no responde esa pregunta
Podés hacer un video, un hilo, una imagen o un artículo. Elegir uno no resuelve qué tiene adentro.
Una comparación que aclara algo difícil, una observación que pone en palabras una experiencia o una explicación que ayuda a decidir pueden tener un motivo para circular. La misma idea también puede perderse si tarda demasiado en aparecer.
Antes de pensar en la portada, intentaría escribir qué estoy aportando en una frase.
Compartible no significa escandaloso
No me interesa confundir valor con provocar una reacción a cualquier costo. Algo puede circular porque ayuda, porque divierte o porque expresa una postura que alguien quiere discutir.
La pregunta es si esa reacción tiene relación con lo que quiero construir como autor o como marca.
No todo contenido valioso se comparte masivamente
Una explicación muy específica puede servirle mucho a poca gente. Eso no la convierte en un fracaso. Tampoco un número alto de compartidos garantiza que haya cumplido el objetivo del negocio.
Usaría la pregunta de la cena al crear, y después miraría qué hizo realmente el contenido y para quién fue útil.
La idea no es perseguir una fórmula viral. Es publicar algo que tenga una razón para existir incluso si le sacás el logo, el calendario y la obligación de llenar el feed.